Inicios de la máquina de coser: repaso por su historia
Inicios de la máquina de coser: un repaso por su historia
La máquina de coser es un elemento fundamental en el mundo de la costura y ha marcado un antes y un después en la historia de la humanidad. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que se esconde detrás de nuestra máquina de coser. Por este motivo la entrada de hoy está dedicada a los inicios de la máquina de coser. Haremos un repaso de sus inicios y su evolución hasta la comercialización en cadena de los años 50 y 60. ¡Empezamos!
Los primeros diseños y las primeras patentes

Máquina de coser inventada por Thimonnier
En 1.790 Thomas Saint diseñó y planteó la primera máquina de coser. Pero el modelo de Saint no se construyó hasta 1.847 a manos de la empresa Newton Wilson. Saint diseñó la máquina para coser cuero y lona, por este motivo, en el lugar de la aguja, había una aguja más fuerte para perforar mejor el material. Para hacer el movimiento, la máquina tenía una manija en un eje que giraba. Newton Wilson modificó el modelo de Saint para hacerlo más operativo y continuó fabricando máquinas de coser durante muchos años. Uno de los modelos más conocidos es la Princesa Wales que data de la época victoriana.
Unos años antes de la construcción del diseño de Saint, en 1.829, el sastre francés Barthelemy Thimonnier inventó otra máquina de coser. En 1.930, Thimonnier firmó un contrato con el ingeniero de minas Augusto Ferrando que hizo los dibujos para presentar una solicitud de patente. A mediados del mismo año, se hizo oficial la patente de Thimonnier y Ferrando que recibió el soporte del gobierno francés. Después abrieron la primera empresa que fabricaba ropa con máquina de coser. Su funcionamiento es un poco distinto de la máquina de Saint. Esta utiliza una aguja de púas que pas por debajo y a través de la tela. Luego coje el hilo y estira hacia arriba para formar un bucle que queda bloqueado para el siguiente.
La máquina de coser en los Estados Unidos

Máquina de coser inventada por Elias Howe
En la misma época que Thimonnier y Ferrando fabricaban su máquina de coser en Francia, Walter Hunt y Elias Howe lo hacían en Estados Unidos. El modelo de Hunt tenía como característica la puntada de cadeneta; utilizaba una aguja con el ojo y la punta en el mismo extremo. Esta llevaba el hilo superior y una lanzadera llevaba el hilo inferior. La aguja curvada se movía a través de la tela horizontalmente y dejaba que se formara el bucle. Después la lanzadera pasa a través del bucle y los hilos se entrelazaban. Hunt perdió el interés en su máquina y tuvo problemas para comercializar el producto, ya que le faltaba financiación. Finalmente, decidió vender la patente al fabricante de Nueva York George Arrowsmith, que tampoco tuvo suerte.
A pesar de que no parecía probable hacer negocio con esta máquina, el 1.846, Elias Howe patentó la máquina de coser con la lanzadera sincronizada con la aguja. A partir de este momento, la máquina sufrió diferentes cambios e innovaciones. Por ejemplo, en 1.851 dos sastres de Boston patentaron una máquina que introducía la puntada bifilar (de dos hilos) de cadeneta. En Michigan, A.B. Wilson inventó un dispositivo de gancho rotatorio que hacía con más rapidez la acción de coser.
Singer

Máquina de coser Singer
En 1.851 en Boston, Isaac Merri Singer obtuvo la patente de los Estados Unidos de una máquina de coser que combinaba elementos de Thimonnier, Hunt y Howe. El primer cambio que introdujo fue la lanzadera, creía que era más fiable si se desplazada en línea recta. Después sustituyó la aguja curvada por una de recta montada en vertical y conservó el ojo de la punta. Además, añadió una prensa de telas para sujetarlas mejor, un brazo fijo para sujetar la aguja y un sistema de tensión básico. Aunque no pudo patentar el pedal que añadió, las mejoras fueron notables.
El único problema que se encontró Singer fue la demanda interpuesta por Howe cuando supo que existía su máquina. El caso llegó a los tribunales y Howe ganó. Por eso, Singer se vió obligado a pagar una suma global por todas las máquina que había producido. Pero no todo fueron problemas para Singer, ya que consiguió una licencia para explotar la patente de Howe y más tarde se asoció con el abogado Edward Clark con quien estableció el primer sistema de venta a plazos. No solo modificó las máquinas de coser, sino que también revolucionó el mercado con esta propuesta que facilitaba el acceso a las máquinas a familias (desde los inicios estaban destinadas a profesionales), de ahí su éxito.
Después de Singer
Las mejoras en las máquinas de coser continuaron, pero poca cosa más se modificó del modelo de Singer. Aparecieron otros fabricantes, uno de los más destacados fue Nathaniel Wheeler que se asoció con Allen B. Wilson y construyeron la Wheeler & Wilson Company. Su éxito fue producir una máquina con un gancho giratorio en lugar de una lanzadera, ya que era más silencioso. También inventaron el mecanismo de alimentación de cuatro movimientos que estiraba la tela de forma uniforme (adelante, abajo, atrás y arriba) y que aún hoy se utiliza.
Desde los años cincuenta del siglo XIX, fueron numerosas las máquinas que se patentaron y las compañías que surgieron. Pero la base de la máquina de coser ya estaba inventada.
Todas y todos hemos visto máquinas de coser, antiguas y modernas. ¡Ahora, hasta son digitales! Pero si somos amantes de la costura seguro que tenemos algún modelo especial que por diferentes motivos nos gusta, ya sea antiguo o moderno. Su invención revolucionó el mundo, no solo profesional, sino también doméstico. Permitió ver la confección de ropa de otra manera y abrió miles de posibilidades a la creatividad. Así pues, espero que os haya gustado conocer un poco más el inicio de la máquina de coser.
¡Nos vemos en la próxima entrada y no os lieis!


